Antes de Pandemia

    En Venezuela la actividad turística no ha ocupado un lugar de importancia como instrumento para el desarrollo económico, ha sido un país emisor y no receptor con escasa tradición como destino turístico, a pesar de contar con un perfil turístico que la coloca como un país dotado de atracciones naturales y culturales.




   La actividad turística ha sido considerada en los diferentes Planes de la Nación como una prioridad. Pero no ha pasado de intentos puesto que no se le ha dado la importancia requerida para competir con destinos turísticos con tradición; a estás declaraciones no se les ha acompañado de definición de una visión, estratégias, programas y planes de acción como bases para el desarrollo de una actividad turística sostenible.


   A pesar de que Venezuela cuenta con recursos turísticos creados y heredados, de gran utilidad como impulso para su desarrollo como un gran destino turístico aún seguimos retrasados, ya que ese potencial ha sido escasamente aprovechado y falta muchísimo para ser un país receptor, ya que países como México ya cuentan con destinos turísticos inteligentes.
Además el gobierno siempre se enfocó en la dependencia del crudo porque según ha definido desde siempre la economía del país para bien o para mal y como los dólares fluían al taladrar el suelo, apenas hubo intentos de diversificar y buscar los billetes en otras partes.

El turismo en Venezuela antes del COVID-19

   El sector de los servicios turísticos sostiene que en 2014, aproximadamente 305 mil colombianos visitaron Venezuela, principalmente el estado Nueva Esparta, incluyendo la isla de Coche y el Archipiélago Los Roques, seguido por Canaima y las costas del oriente.

   En 2015 por el cierre de fronteras entre Venezuela y Colombia, primero por el estado Táchira y luego por el Zulia, afectó el intercambio turístico con el vecino país, lo que significó una perdida enorme  en recursos, pero también en reputación.
Uno de los ejemplos más claro de como afectó el cierre fronterizo fue el turismo en la Isla de Margarita, donde un promedio de 38% de visitantes foráneos provenían de Colombia.

                                

   Pero, con la fuerte caída de los precios del petróleo y la bajada en la producción nacional, en 2017 Venezuela atravesó una severa crisis caracterizada por la inflación y escasez de productos básicos y de comida por la perdida de capacidad para importar.

         El Consejo Superior de Turismo de Venezuela estableció que la afluencia de visitantes a los destinos turísticos en 2017 estuvo 30% por debajo al año anterior, según datos que el director Rafael Guerra dio a conocer en una entrevista en Globovisión.

        En 2018 las expectativas no eran tan buenas debido a problemas de conectividad que no habían sido resueltos. Además el cierre temporal de operaciones programado en los diversos destinos fuera de temporada,  para que los costos  disminuyeran de una manera visible. A eso le sumamos el servicio público que se deterioró, y era necesario resolver los problemas de transporte, alojamiento, restauración, guías, seguridad  y vialidad.

     Según Conseturismo, El Consejo Superior de Turismo de Venezuela, su presidente, Leudo González, detalló a medios locales que para el sector turístico 2019 ha sido ‘el peor’ en los últimos 20 años, ni siquiera en la época vacacional donde se recupera algún nivel económico en algunas áreas hubo movilización factible y cerró el año de la misma manera. Hubo una caída en la oferta de productos y servicios del 30%, y eso incluyó tanto al turismo local como internacional. Sobre la afluencia de turistas venezolanos viajando al exterior hubo mucha menos demanda en ese sentido.
Además las líneas aéreas registraron una reducción en la demanda de sus servicios,  también se registró una caída en la oferta.

    Normalmente, lo que ha sido la historia turística del país, es que más son los venezolanos que salen fuera de Venezuela hacer turismo, que la cantidad de visitantes extranjeros que vienen a Venezuela a hacer turismo. 




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